Cómo acabar con tu lista de tareas pendientes

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¿Te sientes frustrado por no haber sido capaz de tener una visión clara de lo que quieres y que sea real? ¿Alguna vez te has preguntado por qué estás trabajando tan duro y aún así no alcanzas el logro y la satisfacción que tus esfuerzos merecen?

Hoy en día cada vez tenemos más demandas en nuestras vidas personales y profesionales  y muchos de nosotros estamos luchando para mantenernos a flote y prosperar. Y una de las razones por las que seguimos dando vueltas sin rumbo es que todavía estamos tratando de gestionar nuestras vidas con las mismas convicciones obsoletas que nuestros padres y abuelos usaban hace décadas.

Lo que hay que entender es que hay una gran diferencia entre el movimiento y el logro. El mayor problema de las listas de tareas pendientes es que aunque te centres sólo en lo que tienes que hacer esto no garantiza que en realidad estés haciendo algún progreso real. Las listas de tareas pueden mantenerte ocupado, por supuesto, y hay una cierta sensación de satisfacción que se obtiene de la comprobación de una serie de tareas realizadas. Pero ¿alguna vez has tachado todo en tu lista y todavía te has sentido como si realmente no hubieses logrado nada?

El sistema RPM es diferente de cualquier otro sistema de gestión de la vida. De hecho, no es un sistema de gestión de la vida en absoluto. Es un sistema de pensamiento. Y funciona porque se centra en los resultados clave que son más importantes en tu vida no en tu actividad o lista de tareas pendientes.

Las siglas RPM significan:

R= Resultado          (ENFOQUE)

P= Propósito            (PARA QUE LO QUIERO)

M= Masiva Acción    (PLAN)

Para ayudarte a entender mejor el sistema RPM y su filosofía, lo divido en sus tres componentes principales:

TU ENFOQUE Y CLARIDAD ¿QUÉ ES LO QUE REALMENTE QUIERO?

El primer componente del sistema de RPM es el enfoque. Con demasiada frecuencia nos olvidamos de cual es nuestro verdadero resultado y empezamos a pensar que tenemos que escribir una lista de cosas por hacer para que esto ocurra. Tienes que tener muy claro qué es lo que quieres. Cuanto más claro es lo que quieres, más fácil será  lograrlo, porque entonces puedes diseñar toda tu actividad en torno a avanzar hacia el logro de la misma. Piensa en tu cerebro como un misil guiado por calor. Cualquiera que sea el resultado, tu cerebro puede encontrar la manera de llegar allí y tu comportamiento se ajustará en consecuencia.

TU PROPÓSITO ¿PORQUÉ LO QUIERO?

Una vez que sepas qué es lo que realmente quieres (es decir, el resultado) es necesario asociarlo a por qué quieres hacerlo, cuál es tu propósito para querer lograr este resultado. Esta es una de las partes más importantes del proceso, porque sin ella se pierde la unidad emocional. Sin ella tienes más estrés, lo que puede hacer que te des por vencido cuando surjan los inevitables desafíos. Pero si tienes una razón de peso suficiente y un propósito bastante fuerte, encontrarás una manera de llevarlo a cabo.

¿Cuántas veces has estado tratando de lograr un resultado pero por alguna razón no pudiste conseguirlo? ¿Alguna vez has interrumpido tus planes?

El saber “por qué” es lo más importante porque ahí es dónde está todo el jugo emocional y el combustible para seguir jugando cuando los desafíos se presentan. Y si tienes un gran qué, encontrarás una manera de cómo hacerlo.

TU PLAN DE ACCIÓN MASIVA ¿QUÉ ES LO QUE NECESITO HACER?

Ahora que tienes claro el resultado específico y un propósito que te obliga a seguir, todavía necesitas un plan para hacer que suceda. Es por eso que el tercer componente del sistema RPM trata de desarrollar tu plan de acción masiva o tu MAP.

Tu mapa es simplemente los pasos específicos o las acciones que tienes que tomar con el fin de lograr el resultado. ¡La belleza del sistema RPM es la flexibilidad que su MAP ofrece!

En primer lugar, descubrirás que hay muchas maneras de lograr un resultado. Y esto también significa que si un conjunto de acciones no funciona, entonces ponemos otras.

En segundo lugar, no tienes que cumplir con todas las acciones indicadas en tu mapa con el fin de lograr el resultado. Encontrarás que la mayoría de las veces, un pequeño número de acciones marca la mayor diferencia en tu capacidad para lograr el resultado. Esta es la regla 80/20 – donde el 20% de lo que haces en la vida por lo general produce el 80% de los resultados que marcan la diferencia.

COMPROMETERSE A RPM

Ahora que entiendes los bloques de construcción del sistema RPM, te toca a ti tomar la decisión de dedicar el tiempo, energía y recursos para dominarlo. Seguir gestionando tu vida por una lista de tareas sólo te invita al continuo desequilibrio y a la frustración que deriva de saber que estás trabajando duro pero que no estás haciendo progresos en todas las áreas de tu vida que realmente importan.

Trabajar más duro no es la respuesta. Es hora de poner tu vida a trabajar para ti en un nivel completamente nuevo. Con el uso constante de este sistema de formación de gestión del tiempo, el método de planificación rápida te proporcionará no sólo la oportunidad de administrar tu tiempo sino para la posibilidad de crear conscientemente tu vida como la obra de arte que te mereces.

¡Vive con Pasión!

(ARTÍCULO ORIGINAL DE Tony Robbins)